El gran desastre de Cuenta atrás

Escrito por Raúl Peribáñez el viernes, diciembre 07, 2012 | viernes, diciembre 07, 2012

52

Hablar de Countdown (Cuenta Atrás) es hacerlo también de 52.

En mayo de 2006, durante la publicación de Infinite Crisis (Crisis Infinita) todas las series del Universo DC dieron un salto de un año. Así, por ejemplo, Green Arrow nº 59 terminaba con Oliver Queen herido de muerte, pero un número después se producía ese salto y descubríamos que no solo había sobrevivido, sino que además ahora era Alcalde de Star City. Los personajes hacían referencias a hechos pasados que los lectores desconocíamos y gracias a esto se creaba una sensación de expectación por saber qué había ocurrido entre el número 59 y 60, o lo que es lo mismo, en los doce meses anteriores en la cronología del Universo DC.

Al principio, el objetivo de 52 era desvelar los porqués de todos esos cambios. 52 era una serie semanal, que transcurría en tiempo real y que duraba todo un año. Para su realización la editorial recurrió a cuatro de los mejores guionistas de la editorial: Grant Morrison (auténtico impulsor del concepto), Geoff Johns, Mark Waid y Greg Rucka. La serie empezó con esas premisas, pero más o menos a la mitad, los autores decidieron pasar de esto y centrarse en contar las historias de los personajes secundarios que habían elegido para protagonizar 52. Curiosamente, el cambio coincide con la marcha a Marvel del que era el editor de la serie. A partir de ahí, la colección, una vez los autores se desprendieron de su lastre particular, levantó el vuelo definitivamente y nos brindó momentos brillantes uno tras otro, desde Lex Luthor pulsando ESE botón en Nochebuena, o la revelación del Jinete del Hambre.... A la serie también le ayudó mucho tener a Keith Giffen, un dibujante haciendo todos los bocetos para mantener una línea visual estable.

La idea de 52 era de Morrison, pero todos los números eran de todos. Más o menos se repartían la faena, y había ciertos personajes que eran responsabilidad de un guionista en concreto, pero todos metían cucharada en el plato de los demás, y, según dijeron, no hay ningún tebeo hecho por un solo guionista. Es por esto que el trabajo de hacer los guiones fue bastante más intenso de lo que los propios guionistas se esperaban. Johns llegó a declarar que, al ser cuatro números mensuales entre cuatro guionistas, él se subió al carro pensando que sería como hacer un cómic mensual, pero que en la práctica le tenía que dedicar el tiempo necesario para guionizar TRES cómics mensuales.

Countdown

Después de un largo año de aventuras, en mayo de 2007 se publicó la última entrega de 52. La serie había sido todo un éxito, así que para aprovechar el tirón la editorial estuvo preparando desde hacía seis meses la secuela: Countdown. Se trataba de una nueva serie de periodicidad semanal, que transcurría en paralelo al resto de acontecimientos del Universo DC y que no avanzaba en tiempo real. Si en 52 descubrimos que, a raíz de Crisis Infinita, había un nuevo Multiverso de 52 tierras, en Countdown se trataba de explorar este universo de universos. A modo de prólogo, DC publicó el especial Brave New World donde, además de presentar varias nuevas series, aparecía por primera vez los Monitores, que serían parte fundamental de Countdown. Curiosamente, un Monitor vestía la armadura del Anti-Monitor, pero nunca se aclaró el porqué.

El primer problema vino de los guionistas estrella, que estaban agotados después de 52, así que se buscó otra fórmula: un guionista coordinador (Paul Dini) y cuatro co-guionistas (Jimmy Palmiotti, Justin Grey, Sean McKeever y Adam Beechen), como se trabaja por ejemplo en las series de TV. Paul Dini escribió el argumento y lo repartió semana a semana, dejando los guiones a los demás, limitándose él a supervisar como un "productor ejecutivo". El problema fue, primero, que no deberían haber entregado a un único guionista el control de toda la serie, y segundo que los co-guionistas eran del montón. Paul Dini era un buen guionista, pero no estaba para sacar 51 tebeos semanales. Ni él ni nadie. En 52 eran cuatro los guionistas encargados de darle forma a aquello y prácticamente llevaban cuatro colecciones diferentes con ciertos elementos comunes. Sí, a Dini le ayudaban otros guionistas de la casa, presumiblemente para hacer diálogos y desarrollar tramas menores, pero estos no eran precisamente de lo mejorcito. Por otra parte, visualmente Countdown era un auténtico espanto. Detrás de las espectaculares portadas de Andy Kubert o Terry Dodson las tareas artistíticas quedaban en manos de dibujantes desconocidos e infames: J. Calafiore, Carlos Magno, etc. En todo caso se salvaba alguna cosa de Scott Kollins y de Ron Lim, precisamente dos artistas con mucho bagaje a sus espaldas.

Pero el grandísimo problema de Countdown era que fue sufriendo un expolio infame. Se suponía que en Countdown iban a pasar cosas muy grandes, pero Dan Didio decidió explotar estos grandes acontecimientos que iban a ocupar Countdown en series limitadas aparte. Así que, de repente, la muerte de los Nuevos Dioses se llevaba a cabo aparte (The Death of New Gods), la búsqueda de Ray Palmer y consecuente visita a diversos especiales también, la trama de Monarca también se desarrollaba en otra miniserie (Countdowon Arena), el destino de Forerunner pasaba a contarse como complemento de las aventuras de Animal Man, Starfire y Adam Strange, las aventuras de Harley Queen y Holly Robinson en Themiscyra se veían abortadas por Amazon Attacks, y las de Trickster y Flautista tuvieron que acabar ante la llegada de Salvation Run. La decisión de sacar todos estas historias en series limitadas dejó a Countdown vacía de contenidos.

Ése fue el gran problema de Countdown, los hilos argumentales que entraban... por ejemplo, Kyle Rayner y Superboy Prime procedentes de Sinestro Corps War (La Guerra de los Sinestro Corps), Kárate Kid desde Lighting Saga (La Saga del Relámpago)... y salían... Black Adam hacia Dark Age, Forerunner hacia Adventure, Lord Havok y los Extremistas hacia su propia miniserie... Sin orden ni concierto ni explicar nada de nada, dando por hecho que ya lo sabrá uno por las entrevistas semanalas en Newsarama o por los escasos contenidos del DC Nation, que demasiado a menudo eran una pérdida de tiempo sin información práctica ni consistente.

Las tramas de Countdown hubieran funcionado mucho mejor de manera independiente, como en 52, respirando por sí solas. Cuando han hecho un esfuerzo por "juntarlas", tanto si lo tenían planeado como si no, les quedó fatal, deteniéndose durante unos cuantos números con los Challengers en la batalla con Monarca por el control de Tierra-51 (que sumaban siete números seguidos, casi dos meses) para luego "arrejuntarlos" en Apokolips. Mención especial aquí, por lo sangrante, la manera de introducir en la trama al Flautista: se cargaban a Trickster a lo bestia, le obligaban a arrastrarse por el desierto con el cadáver a cuestas durante una temporada y Desaad se lo llevaba a Apokolips porque... tocando la flauta puede invocar a la ecuación Antivida y detener el proceso de asimilación del planeta por parte del Hermano Ojo. No tenía pies ni cabeza.

Y no era la única trama que acababa en falso: lo mismo pasaba con la del Hermano Ojo, con la del Gran Desastre del que avisa Ray Palmer que al final se acababa cargando una Tierra alternativa, la de Karate Kid y Una, la del Monitor "malvado", un tal Solomon (¿ha salido ganando Darkseid o él?, ¿está o no está con los otros Monitores?), la de Jason Todd (su última escena en la serie lo muestra como un personaje repelente y totalmente inviable para "explotarlo" en solitario...), la del Flautista (ni siquiera sale en la portada del último número el pobre, aunque sí en el interior), ¿y qué ha sido de Forerunner? El colmo de los colmos fue esa Tierra que fue destruida pero que volvió a aparecer de repente. El editor, ni corto ni perezoso, contó que habían vuelto a reconstruir aquella Tierra... un hecho que no se mostraba en ningún tebeo.

En el número 26 el título de la serie cambió por Countdown to Final Crisis para señalar, por fin, a qué se iba a llegar con esta cuenta atrás. Entre Crisis on Infinite Earths e Infinite Crisis pasaron 20 años, pero ahora la editorial no iba a dejar pasar ni un lustro entre esta última y Final Crisis. Al margen de la calidad de Final Crisis, que aún estaba por ver, el trayecto estaba siendo toda una agonía para los lectores.

De Countdown a Final Crisis

Si creemos lo que dicen los guionistas, Final Crisis debía ser el gran acto final después de Crisis Infinita y 52 (con Un Año Después), pero Countdown nunca entró en los planes de DC hasta que vieron el dinero que se podía sacar de ella.

La finalidad de Countdown era allanar el terreno al megaevento Final Crisis, pero cuando por fin llegó el primer número de esta saga, los lectores se encontraron con un error de continuidad referente a la muerte de Orión. Esto comenzaba a hacer evidente lo que más uno ya sospechaba: que Countdown no tenía valor alguno. No es que no entrase en la continuidad, sino que era una precuela totalmente innecesaria a Final Crisis, que estaba muy mal coordinada y, sobre todo, muy mal pensada. Grant Morrison había pensado en Final Crisis, pero no en una serie previa, y menos aún en The Death of the New Gods, de ahí la falta de relación entre una serie y otra. El propio Morrison lo explica: "Bueno, comencé a escribir Final Crisis nº 1 en 2006, aproximadamente al mismo tiempo que comenzaba 52, por lo que Final Crisis era más una continuación de Seven Soldiers y 52 que otra cosa. Al equipo de 52 nos pidieron contribuir a Countdown, pero estábamos agotados de trabajar en una serie de periocidad semanal y creo que lo único que queríamos era volver a concentrarnos en nuestras series mensuales por un tiempo." El guionista les pasó el primer número de Final Crisis y el argumento (poco detallado) de la serie entera, confiando que dejasen las cosas tal y como las muestra al principio de su miniserie.

Final Crisis estaba ya muy avanzada para cuando Countdown acabó, y aunque él trató de no contradecir en los guiones más recientes nada de lo narrado en esa serie, el argumento ya estaba muy desarrollado como para rehacerlo al 100%. La secuencia de la muerte de Orión es la siguiente:

  • Se escribió y dibujó la muerte de Orión en Final Crisis nº 1 .
  • Jim Starlin mostró la batalla final de Orión contra el asesino de dioses en The Death of the New Gods nº 6, en el que pereció en un gran estallido de luz, escena que enlaza con la aparición del personaje en Final Crisis.
  • Morrison hace referencia a esa batalla en Final Crisis nº3 , y explica que sus heridas son, precisamente, de aquel momento.
  • Cuando apareció Countdown nº 1 y volvieron a matar a Orión, Morrison ya trabajaba en Final Crisis nº 4 y nº 5, con lo que decidieron tener preferencia por la historia antes que por hacerla encajar con Countdown.

Uno puede estar a favor o en contra de ser extremadamente fiel al continuidad, pero que en un tebeo salga cosas radicalmente contrarias a otras que pasaron el mes anterior tiene delito. En relación con esto Morrison explicaba lo siguiente: "Evidentemente, yo habría preferido que los Nuevos Dioses no apareciesen en otros cómics, que los hubiese dejado quietecitos hasta que yo pudiese retomarlos, pero yo no mando en DC y no soy quien toma las decisiones porque los personajes pertenecen a la editorial."

Hay más: en Final Crisis nº1 Superman no habla de los sucedido en The Death of the New Gods porque por entonces ni siquiera había sido planteado escribir esa historia. Antes de la muerte de Orión los Guardianes del Universo no establecieron un 1011 porque por lo que a Morrison respecta ésta era la primera muerte de un Nuevo Dios, y el principio de una serie de acontecimientos que veremos en Final Crisis. “Lo mejor que puedo hacer es sugerir que las representaciones de algún modo contradictorias de la última-última-última batalla de Orión y Darkseid que vimos en Countdown y The Death of the New Gods recientemente eran intentos apócrifos de describir un suceso cósmico indescriptible" comenta Morrison. "Más tarde se pidió a los guionistas de Countdown que 'sembrasen' material de Final Crisis y en algunos casos, probablemente debido a la presión de llenar las páginas de una serie mensual, ese sembrado supuso líneas argumentales completas desviándose de su curso en direcciones que yo nunca imaginé, anticipé o planeé para Final Crisis. Tal como lo veo los lectores pueden escoger entre pasar el resto del año arreglando las rarezas argumentales de una serie que ya ha acabado, o pueden respirar aliviados, recostarse y disfrutar del nuevo status quo del Universo DC que estamos estableciendo en las páginas de Final Crisis y sus títulos satélite. Estoy seguro de que ambos caminos para la iluminación encontrará simpatizantes de diferentes temperamentos”.

"Como 52, pero mejor"

Aún después del fin de Countdown, esta serie seguía dando que hablar. Así, en mayo de 2009, Mark Waid lanzaba una rotunda declaración respecto a Dan Didio, 52 y Countdown. Según el guionista, "Didio odiaba lo que estábamos haciendo en 52. O-D-I-A-B-A 52". Al parecer, Steve Wacker, uno de los editores de DC, supo mantener a raya a Didio. Sin embargo, otro de ellos, Siglain, no fue capaz y Didio obligó a reescribir un número totalmente porque ninguno de los cuatro escritores lo hacia como él queria. Waid terminaba diciendo que era un poco desmoralizador que su jefe se refiriera a Countdown "como 52, pero bien hecha".


Nota: Artículo escrito por Raúl G. Peribáñez a partir de textos propios y otros tomados de Bleyer, Pedro García, Skaps y Sergio Robla.

2 comentarios :

Carlos Nieto dijo...

Excelente blog amigo, sigue así y gracias por darte un tiempo en hacer todo esto. Saludos

Raúl Peribáñez dijo...

Gracias por el comentario, Carlos Nieto.