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Catwoman nº 72-74: Historia de una serie y de una oportunidad perdida

Escrito por Raúl Peribáñez el miércoles, junio 12, 2013 | miércoles, junio 12, 2013

Entre finales de los años 90 y principios de este siglo DC Comics vivió una etapa especialmente interesante, ya que, en general, dio gran libertad creativa a los autores y apenas interrumpió el desarrollo de las series con crossovers innecesarios. Bajo esta coyuntura surgieron algunos títulos muy recordables, como Green Arrow, Hawkman, JSA... o Catwoman.

La nueva serie de la Felina Fatal comenzó en 2002 y en manos de Ed Brubaker, quien aplicó el estilo noir que venía siendo habitual en la series de Batman desde hacía un par de años. Este enfoque le sentó de maravilla al personaje, en buena parte también por el estupendo trabajo que hicieron Darwyn Cooke y Mike Allred, entre otros artistas. Junto a otros títulos contemporáneos como Batman, Detective Comics o Gotham Central, todos escritos por el propio Brubaker y Greg Rucka, las aventuras de Catwoman siguieron esta corriente de serie negra.

Pese a que Catwoman no era -ni es- uno de los personajes más conocidos en España del Universo DC y que Norma era una editorial especialmente precavida, muy pronto se le dio una oportunidad a esta etapa que tan buenas críticas estaba recogiendo en EEUU. Llegó Catwoman: El lado oscuro de la calle, que debió funcionar lo suficientemente bien para seguir con nuevos tomos: El gran golpe, Malas calles, Sin tregua y Caer no es fácil. La edición se interrumpió en 2005 cuando Norma perdió los derechos de DC Comics. A partir de ese año, la publicación de la Catwoman de Ed Brubaker siguió adelante pero a través de Planeta DeAgostini, que continuó editándola en una serie mensual de cinco tomos. En el cuarto número, sin embargo, se produjo un importante cambio: el guionista dejaba la colección y en su lugar entraba el prometedor Will Pfeifer. Por otra parte, Planeta también editó en un voluminoso libro el mismo material que anteriormente había publicado Norma.

Una vez publicado el quinto tomo, las historias de Catwoman se incluyeron en la genérica Batman presenta, una fórmula editorial que consistía en que de cada tres números, uno estaba dedicado a esta serie y contenía tres episodios -los otros dos números estaban dedicados a Nightwing y Robin. Este lanzamiento coincidió con la etapa Un año después, cuando todas las series del Universo DC dieron un salto en el tiempo de doce meses. Will Pfeifer aprovechó esta oportunidad para contar que en ese tiempo Selina Kyle había quedado embarazada y dio a luz una niña, que llamó Helena. Era una etapa muy intesante porque realmente suponía un cambio en el estado del personaje, dejando el traje de cuero a su amiga Holly Robinson y centrándose en su faceta maternal. Si tenemos en cuenta que al mismo tiempo Batman supo que tenía un hijo (Damian) y que Superman adoptó un niño (Chris), parecía que la continuidad de DC avanzaba como muchos lectores pedían, con los superhéroes evolucionando y tomando nuevas responsabilidades. Esta nueva etapa, por cierto, también supuso la entrada del dibujante español David López, sin duda uno de los mejores artistas con los que ha contado Catwoman, capaz de dibujar con naturalidad las escenas pausadas de amor que había entre madre e hija.

Sin embargo, la dirección del Universo DC parecía cambiar de golpe y porrazo. En el caso de Catwoman, los experimentos de cómics noir ya se habían dejado a un lado desde hacía algún tiempo, las historias se estaban volviendo más superheroicas, la evolución que había vivido el personaje ahora parecía un problema y el intervencionismo en forma de crossovers era cada vez más habitual. De hecho, Un año después es un ejemplo de este intervencionismo, solo que Will Pfeifer supo aprovecharlo de forma positiva. En cambio, el número 70 USA, que se veía involucrado en El ataque de las amazonas, desentonaba completamente. Pero no sería el último: a partir del número 75 USA, Catwoman se cruzó con Salvation Run, una serie limitada en la que los supervillanos eran enviados a un planeta prisión, incluyendo a la Felina Fatal.

A la vista de esto, la historia que había planteado Will Pfeifer sobre Selina siendo madre y dejando el puesto de Catwoman en manos de Holly ya no tenía mucho sentido, pues la editorial se mostraba cada vez más reacia a cambios en sus personajes. DC quería a Selina bajo la máscara de Catwoman, quien además debía volver a ser una ladrona maliciosa, que es como es más conocida por el público en general. Así pues, el proceso de redención que se había iniciado en la etapa de Brubaker y que se estaba consolidando con la de Pfeifer no encajaba con el perfil de supervillana tradicional que requería la editorial. Como consecuencia de esto, la evolución que este personaje había vivido estos últimos años iba a ser retrocedida.

Esta involución se produjo en tan solo un número, el 72 USA, donde Selina renunciaba a su hija por temor a que uno de sus enemigos le atacase a través de la pequeña Helana. En unas escenas que ponen los nervios a flor de piel, Pfeifer y López despedían a la niña después de tantos episodios siendo un personaje más. En un caso similar al de Spiderman y su hija, DC estaba desperdiciando la oportunidad de permitir que Catwoman creciese de forma natural. Es más, siguiendo con ese intervencionismo, este desgraciado giro argumental surgió de lo acontecido en una serie ajena: en Crisis de identidad se estableció que Zatanna había modificado la mente del Dr. Luz, y en la secuela titulada Crisis de conciencia que también se lo hizo a otros supervillanos, entre ellos Catwoman, por lo que ahora Selina recurría a la hechicera para que suprimiese todo recuerdo de Helena y de que la devolviese a su estado original. Con un abracadabra, DC volvía a tener a Catwoman como quería.

Curiosamente, este punto de inflexión coincide con un vacío en la edición en español de Catwoman: entre la cancelación de Batman presenta, los episodios metidos en Salvation Run y el libro La noche más oscura: Catwoman, hubo un periodo de tiempo en que Planeta DeAgostini no publicó nada del personaje y quedaron inéditos en nuestro país los números 72-74 USA. De ser tres cómics prescindibles, este vacío no tendría mayor importancia, pero se trata de unos episodios fundamentales para entender qué pasó entonces en el discurrir de Catwoman, un hueco que el lector español solo puede cubrir recurriendo a los propios comic books americanos. 

El mencionado La noche más oscura: Catwoman recopiló los 79 al 82, donde Pfeifer cerraba sus tramas argumentales a sabiendas de que DC iba a cancelar la serie y definitivamente reorientaba al personaje hacia la tradicional ladrona de guante blanco. Con estos episodios, el guionista y López se despedían de la Felina Fatal y daban por terminada la mejor serie publicada hasta el momento de este personaje. Posteriormente, como parte del evento La noche más oscura, DC publicó el número 83, el cual también fue incluido por Planeta en este libro, si bien no tenía nada que ver con la concluida etapa.

A partir de este momento, la maliciosa Catwoman seguiría ¿adelante? en Musas de Gotham, compartiendo cartel con Hiedra Venenosa y Harley Quinn. Pero el golpe definitivo a la evolución de Selina vino en 2011, cuando en el Nuevo Universo DC se estableció que no conocía la identidad secreta de Batman, por lo que se renunció a otro de los avances que este personaje había conseguido en los últimos 10 años.