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[Reseña] Batman: Locura

Escrito por Raúl Peribáñez el martes, diciembre 01, 2015 | martes, diciembre 01, 2015

Batman: Locura (Zinco).
Guion: Jeph Loeb
Dibujo: Tim Sale
Portada: Tim Sale
Edición española: Ediciones Zinco, 1995. 575 pts.
Contiene Batman: Madness. A Legends of the Dark Knight Special.

Jeph Loeb y Tim Sale hicieron tres especiales de Batman que transcurrían en la mágica noche de Halloween. Uno de ellos, el titulado Madness, fue editado por Zinco en 1995. Los otros dos, por cierto, estuvieron inéditos en España hasta que Planeta DeAgostini los publicó todos en el libro Haunted Knight (recientemente, ECC también los editó en Caballero Maldito). Pero en esta reseña voy a centrarme en el especial Locura, que es lo que tengo en mi estantería.

El cómic comienza con una jovencita Barbara Gordon llegando a Gotham City. Es una secuencia que nos podría recordar al inicio de Año Uno. Y no sería casualidad. Loeb, fuertemente influido por la obra de Frank Miller, plantea este cómic, y otros que ha hecho de Batman, como secuelas naturales del mencionado cómic. En este caso, vemos que Gordon aún no peina canas, que sigue casado con su esposa y tiene un hijo llamado James Jr… todo apunta a que Locura se insertaría en el primer año de actividad del Hombre Murciélago. Cabe señalar que, originalmente, este cómic se subtituló A Legends of the Dark Knight Special, es decir, es un especial de una serie (Legends of the Dark Knight) que precisamente se caracterizaba por presentar historias ubicadas en los primeros tiempos de nuestro protagonista.

Continuidad al margen, el cómic nace con la vocación de presentar un relato inspirado en Halloween. En portada tenemos una calabaza (uno de los símbolos típicos de esta festividad) con una boca en forma de murciélago y... ¿un sombrero? Pues sí. Batman tiene muchos rivales que utilizan sombrero, pero si a uno le gustan especialmente es el Sombrero Loco. Este personaje es, posiblemente, uno de los más desaprovechados por los guionistas en general. Aquí tampoco Loeb le saca mucho partido; el pobre Jervis Tetch apenas aparece unas pocas páginas. Pero lo que dice, lo que hace... todo recuerda al personaje de ficción de Lewis Carroll. Eso da que pensar que está realmente loco.

La locura también la podemos apreciar en el propio Batman. En un momento de la historia, le vienen a la cabeza imágenes de sus padres aún vivos... No ha superado el tormento que sufrió cuando sus padres fueron asesinados y los recuerdos se disparan en cualquier momento. Loeb aprovecha para introducir el interés de Martha Wayne por una novela en particular, Alicia en el País de las Maravillas, precisamente escrita por Carroll. Casualidades de la vida. Pero dándole vueltas al tema... ¿podría ser una simple relación que Batman hace como consecuencia de su locura? Tal vez sus recuerdos no son precisos; los ha completado e idealizado con el paso de los años. Así que si Martha leyó un libro, pudiera ser cualquier otro. Y si ahora Batman cree que fue Alicia en el País de las Maravillas es por la relación que hace con el Sombrero Loco. Esto es solo una apreciación personal.

Como decía antes, este es un cómic que pretende evocar la magia de Halloween. Por la idiosincrasia de Batman, los fantasmas y las brujas estarían de más en sus aventuras. Pero Loeb se las apaña para presentar un punto fantasmagórico que rinde honor a la fiesta. Cuentan que en la noche de Halloween la línea que une nuestro mundo del "otro mundo" se estrecha, permitiendo que los espíritus pasen a través. Que el espíritu que aquí aparece sea real, o solo una imaginación de Batman, queda al gusto del lector.

Pero si algo caracteriza realmente la fiesta de Halloween son los disfraces. Loeb aprovecha al Sombrero Loco y su pasión insana por Alicia en el País de las Maravillas para presentar a niños disfrazados de personajes de esta novela: la Liebre de Marzo, el Gato de Cheshire... Es realmente inquietante. Aquí entra en juego la mencionada Barbara, que es secuestrada para tomar el papel de Alicia, y satisfacer las deseos de Tetch. Al mismo tiempo, el rapto justifica la participación en la historia de James Gordon. El desarrollo de la relación entre padre e hija, aunque breve, sirve para que el lector empatice con ellos, en la desesperación de Gordon por encontrarla, en la necesidad de Barbara por rebelarse...

Volviendo a la influencia de Año Uno, Loeb no llega al nivel de Miller, pero Tim Sale sí puede codearse con David Mazuchelli. Con las diferencias que hay entre sus estilos, en algunos puntos coinciden y casi se confunden. Es evidente que se inspiró en los dibujos de Mazuchelli a la hora de narrar el asesinato de los Wayne, de mostrar la imagen de Bruce arrodillado junto a sus cadáveres, de los tres rodeados por la luz de una farola... Es una imagen que ha sido dibujada cientos de veces, pero aquel la llevó a la perfección y Sale optó por contribuir a perpetuarla. En cambio, la visión de Sale de Batman es diferente: gigantesco, corpulento... con una larga capa y unas orejas puntiagudas, casi como si fuera una criatura imposible. Aquí aún muestra algunas carencias, pero ya podía ser reconocido como un gran artista.