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[Reseña] Batman nº 31-32: La batalla por la capucha

Escrito por Raúl Peribáñez el lunes, noviembre 05, 2018 | lunes, noviembre 05, 2018

Batman nº 31 (PdA). 
Guion: Tony Daniel, Judd Winick
Dibujo: Tony Daniel, Ed Benes
Portada: Tony Daniel
Edición española: Planeta DeAgostini, 2010. 3,95 € c/u.
Contiene Batman: Battle for the Cowl núm. 1-3 y Batman núm. 687.

★ ★  No me ha gustado

Cuando Grant Morrison propuso la "muerte" de Batman en la historia R.I.P. a los editores se les encendió la bombillita: un acontecimiento así tenía que ser explotado lo máximo posible. Así es que llamaron a Neil Gaiman para escribir Whatever Happened to the Caped Crusader? (aparentemente, una despedida al personaje) y plantearon un relanzamiento de todas las bat-series con la etiqueta Reborn generando incertidumbre sobre quién sería el Caballero Oscuro. Entre la supuesta muerte y el renacimiento salió una miniserie titulada Battle for the Cowl, que sirvió precisamente para despejar la duda. Había muchos candidatos: Dick Grayson era la opción más razonable, pero ya había sido Batman en los cómics de los años 90; Tim Drake aún era muy joven para una responsabilidad así; Jason Todd parecía estar desequilibrado desde su resurrección... La resolución estaba en manos de Morrison, el guionista que capitaneaba esta etapa del Hombre Murciélago y que ya había tomado la decisión de cara a escribir Batman and Robin, pero el dibujante Tony Daniel se ocupó de la transición. Es más, Daniel asumió el cargo de guionista en el que sería el primero de muchos cómics de Batman escritos por él. Y esto es fundamental para entender por qué estamos ante una obra de calidad dudosa.

SINOPSIS: Lo que parecía imposible, ha sucedido: Batman ha muerto. Tras los sucesos desarrollados en Batman R.I.P. y Crisis final, Gotham City  afronta de forma traumática la pérdida de su protector. Sin un referente que mantenga el orden, la ciudad parece desmoronarse, al tiempo que los más fieles aliados del Hombre Murciélago discuten acerca de la idoneidad de reemplazar a su maestro y mentor.

Hay dibujantes que han demostrado tener talento para escribir sus propios cómics e incluso para hacer etapas históricas, como pasó con Frank Miller en Daredevil o Walt Simonson en The Mighty Thor. En este sentido, es bueno dar oportunidades y no cerrar las puertas a dibujantes que aspiran a ser algo más. Sin embargo, la mayoría de los dibujantes que lo han intentando han evidenciado una gran falta de talento, lo cual pone de relieve la dificultad de escribir buenas historias, pero sobre todo a escribir a los personajes de forma coherente. Daniel, aunque ya había hecho sus pinitos como guionista, no se revela como un gran escritor en potencia, sino más bien todo lo contrario.

La historia parte de la idea de que después de la aparente muerte de Batman aumenta la inseguridad en Gotham City. Pero si hacemos caso del epílogo publicado en Batman núm. 687 esta muerte no se ha hecho pública, es decir, nadie sabe que el encapuchado ha muerto. Por tanto, este levantamiento de los villanos no se puede producir por el ánimo que da saber que Batman ya no está, sino, en todo caso, por la aparente ausencia de este. Pero ¿cómo saben los villanos si está o no está? Es imposible saberlo. Así es que, para empezar, hay una pequeña incoherencia.

A partir de este punto hay una de guerra de bandas entre Dos Caras y Pingüino por repartirse la ciudad... pero también está Máscara Negra que hace explotar el Asilo Arkham... y un Batman falso que va asesinado gente... y Robin y Damian y... Hay demasiados personajes. Casi parece que esto es una versión comprimida de Hush, pero con un guion hasta peor. Hay tantos personajes que la mayoría salen y apenas dicen un par de frases o simplemente están posando para la cámara. Tal vez Daniel pensaba que así crearía aún más dudas sobre quién sería el nuevo Batman, pero ¿realmente alguien se creería que fuera a ser Relámpago Negro, Wildcat... o Cazadora? Como es evidente que la respuesta es no, todos estos personajes solo hacen que molestar. Sobran.

La historia muestra algunas obviedades, como que detrás del Batman falso está... Jason Todd. De hecho, es tan fácil de adivinar como ver la ilustración a portada página en la que salen todos los personajes y comprobar que Jason no sale, así que... Tampoco a Daniel le debía preocupar mucho este misterio, ya que a la primera de cambio lo revela a través de Nightwing y aquel no lo niega ni mucho menos. Menudo misterio. Jason, ese personaje que es la personificación de la incoherencia: un día adopta la identidad de Capucha Roja, otro de Nightwing, al siguiente de Batman... Se podría decir que aquí Daniel contribuye a estropearlo aún más, pero viendo el espantoso tratamiento que ha tenido, su paso por Battle for the Cowl es casi anecdótico. Aquí a Jason le da por ser un Batman asesino y su plan es... acabar con todos los aspirantes a ser Batman. Algo así, porque, por una parte, ataca a Tim Drake, pero por otra quiere a Dick Grayson como su propio Robin.

Uno de los personajes que también llama la atención por estar mal escrito es Damian, que aquí no muestra el carácter duro y rebelde que tiene en sus apariciones anteriores en la etapa de Morrison, sino que más bien todo lo contrario. Daría la impresión de que Daniel no se leyó aquellos cómics... pero ¡es que algunos de ellos hasta los dibujó él! A todo esto, Damian conduce el Batmóvil y lleva a una chica, que no se sabe de dónde ha salido y cuya finalidad es, básicamente, la de dejar el vehículo por orden de Alfred y después ser comida, literalmente, por Killer Croc. Esto no tiene ninguna relevancia en la historia, no se pretende ni mucho menos crear remordimientos en el mayordomo... es solo un capricho de Daniel por dibujar a Croc con una pierna en la boca. En general, hay muchos "porque sí" en el guion. En esta secuencia Damian lleva el Batmóvil, pero en otra riñe a Dick diciendo que nadie, excepto Batman, debe conducirlo, así que ¿en qué quedamos?

Si el guion es torpe, el dibujo no es mucho mejor. No se trata de criticar la estética noventera de Daniel, que puede gustar, pero sí la penosa narración. A veces, el problema de un dibujante no está en si es detallista, en si juega con las sombras... es en si el lector es capaz de entender qué es lo que pasa entre viñetas. Aquí el dibujante flojea totalmente, como le ha pasado en trabajos anteriores y posteriores, y cuesta seguir la lectura. Él sabe lo que está pasando, pero no lo transmite con orden y sentido. Por ejemplo, en la secuencia con la que abre la historia cuesta entender si son Robin y Escudera quienes han detenido a unos tipos armados o ha sido otro personaje, si hay unos tipos armados en un sitio y otros en otro...

El epílogo a esta historia se encuentra, como se ha dicho anteriormente, en Batman núm. 687, el cual es un soplo de aire fresco. De repente, los personajes hablan con fluidez, hacen reflexiones y plantean cuestiones interesantes, la historia se desarrolla de forma coherente... ¿Casualidad? No, lo que pasa es que aquí sí hay un guionista de verdad, que es Judd Winick, y que puede gustar más o menos pero al menos no es un simple junta letras. Seguramente, si también se hubiera ocupado de Battle for the Cowl esta miniserie hubiera merecido una mejor valoración.

LA EDICIÓN ESPAÑOLA

En el momento de escribir esta reseña solo existe la edición en formato grapa que salió en los números 31 y 32 de Batman (Planeta DeAgostini). Presumiblemente, en el futuro será reeditada por ECC. Como complemento a esta historia hay un tomo titulado Batman: La batalla por la capucha - Compendio, también publicado por Planeta.

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