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[Artículo] El eterno Año Diez (1)

Escrito por Raúl Peribáñez el lunes, noviembre 13, 2017 | lunes, noviembre 13, 2017

Antiguamente, los guionistas y editores de DC Comics no se preocupaban en exceso por la continuidad. Así es que se daban incoherencias, como que Wildcat, un personaje original de Tierra Dos, salía así sin más un número de The Brave and the Bold con el Batman de Tierra Uno. O que Atlantis aparecía en los cómics de Aquaman y de Superman, pero no parecían ser el mismo mundo. En lo que se refiere a la cronología pasaba algo parecido: personajes como Batman o Superman aparentaban tener siempre unos 29 ó 30 años... pero si se toma como referencia la primera aparición de la Liga de la Justicia, que se dio en 1960, en los ochenta ya deberían ser unos quincuagenarios. Lo mismo le pasa a héroes juveniles como Robin o Wonder Girl, que en las primeras aventuras de los Jóvenes Titanes, que también datan de los años sesenta, debían tener unos 13 ó 14 años, y en la mencionada década serían unos cuarentones. Sin embargo, esto no era así.

Tales of the Teen Titans nº 50 (1985).
Esto evidencia que el tiempo en los cómics no transcurre al mismo tiempo que en el mundo real. Y tiene sentido porque, por ejemplo, una historia de seis números, que para el lector supone seis meses, se puede desarrollar en apenas unas pocas horas en la vida de los personajes. Pero, además, también apunta la necesidad de mantener a los personajes "atrapados en el tiempo", con el fin de que permanezcan jóvenes y vitales. Curiosamente, mientras que los héroes juveniles podían pasar de la niñez a la madurez, los adultos estaban estancados en esos 29 ó 30 años. Porque una cosa es que Batman sea un anciano en una historia alternativa y puntual, como El regreso del Caballero Oscuro, y otra que lo sea en las series regulares. Así es que mientras que Robin maduraba adoptando la identidad de Nightwing o Wonder Girl se casaba, Batman o Wonder Woman siempre estaban en el mismo punto.

Independientemente de la inamovible edad de Batman o Superman, en la continuidad previa a Crisis en tierras infinitas estaba claro que los superhéroes llevaban muchos, muchos años en activo. Tanto es así que si Wonder Woman rescató a un bebé de un edificio en llamas, que terminó siendo Wonder Girl, que se casó siendo adulta... es evidente que, como mínimo, habían pasado unos 18 años. Este periodo de tiempo, que podría ser incluso un poco más amplio, era realmente apropiado para ubicar todas las historias sobre el Universo DC que se habían publicado desde los años sesenta hasta los ochenta. Marv Wolfman, uno de los pocos guionistas interesados en tratar en detalle la cronología, no tenía reparo en decir, en boca de Robin o Wonder Girl que habían pasado muchos años desde que fueron acogidos por sus respectivos mentores. Irónicamente, fue el propio Wolfman quien terminó provocando cierto caos al respecto.

DESPUÉS DE CRISIS EN TIERRAS INFINITAS

A Wolfman no le gustaban las incoherencias que había en el Universo DC, el cual se había desarrollado a trompicones por contar con editores hechos a la vieja usanza, estar en manos de autores poco capaces o por la inclusión de personajes de otras editoriales. DC parecía el monstruo de Frankenstein, donde se suponía que convivían los dioses griegos de los cómics de Wonder Woman y los Nuevos Dioses de Jack Kirby, pero estos no tenían ninguna relación. La idea de Wolfman era verdaderamente radical: en Crisis las tierras paralelas se fusionarían en una sola y la continuidad empezaría de cero. Es más, él quería que todas las series regulares fueran canceladas y lanzadas de nuevo, pero desde el número 1. Al final, el guionista tuvo que negociar esto con los editores, que no veían con buenos ojos algunas medidas, y se quedó en un punto intermedio.

El multiverso se fusionó, sí, muchas series fueron canceladas... pero la continuidad no empezó de cero, sino que siguió adelante dejando abierta la posibilidad de cambios de forma retroactiva. Esto significa, por ejemplo, que si a mediados de los ochenta Jason Todd era el segundo Robin, seguiría siéndolo en los cómics ubicados en la nueva continuidad. Pero si el guionista quería cambiar su origen, podía hacerlo, y esto se veía reflejado en los nuevos cómics, anulando de paso el viejo origen y aquellos cómics. Este complicado mecanismo se ideó con el fin de no renunciar a personajes y series que funcionaban muy bien (los Nuevos Titanes o los Outsiders), a la vez que se podían hacer cambios en mayor o menor medida.

Uno de los autores que aprovechó estas circunstancias para cambiar el origen del mismísimo Batman fue Frank Miller. En 1987 contó el origen definitivo de este personaje en la historia Año Uno, la cual transcurre durante el primer año de actividad de este personaje. El título tiene pleno sentido, ya que la historia se desarrolla realmente a lo largo de los doce meses de un año. Sin embargo, al término de este relato, que se publicó originalmente en Batman nº 404-407, el siguiente número no se sitúa inmediatamente después de lo que se había contado, sino mucho más adelante: Dick Grayson, que es Robin, discute con Batman, y habla de "buscar su propio destino" (una referencia a independizarse como Nightwing), a lo que poco después se añade que Batman conoce a Jason Todd y lo acoge como el nuevo Robin.

Batman nº 408 (1987).  

A la vista de estos datos, y si tenemos en cuenta que en Año Uno aún no había aparecido Dick, y que cuando lo haga debe permanecer varios años con Batman para afianzar la leyenda del Dúo Dinámico, se sobreentiende que entre los números 407 y 408 hay un periodo de tiempo muy amplio. Es más, si Dick aún es Robin, mientras que en los cómics de los Nuevos Titanes es Nightwing desde 1984, se comprende que el número 408 es previo a aquellos. Es un complicado rompecabezas que se puede aclarar fechando los acontecimientos: la historia de Miller transcurre en Año Uno, la discusión entre Bruce y Dick se puede dar a principios de Año Diez, siendo que poco después Jason se convierte en Robin y Dick en Nightwing... entre Año Dos y Año Nueve hay un periodo amplísimo para ubicar aventuras de Batman en solitario y ya acompañado con Robin. Ese hueco es rellenado con los cómics previos a Crisis, siempre y cuando no entren en conflicto con las nuevas historias.

Pero ¿por qué Año Diez, y no Año Cinco o Año Quince? Si en la continuidad anterior a Crisis se podían estimar, recordemos, un mínimo de 18 años de actividad superheroica, ahora se reducen los tiempos con el fin de este nuevo Universo DC sea más accesible, pero al mismo tiempo se deja un margen amplio para que ahí tengan lugar todos los cómics previos a Crisis que siguen siendo canónicos (el Cuarto Mundo de Kirby, por ejemplo). La idea del Año Diez no es una simple teoría, sino una referencia que se puede encontrar en multitud de cómics. En Batman: The Cult nº 4 (1988), por ejemplo, se dice "Durante casi una década he sido el invencible Batman. Diez años de eludir las garras de la muerte". Esta referencia evidencia que el Hombre Murciélago lleva diez años en activo en el momento en que transcurre esta historia.

Como la primera aparición de Batman se da al mismo tiempo, aproximadamente, que la de Superman, se sobreentiende que el Universo DC en general también empezó hace una década. Así que los cómics que se publican de 1987 en adelante y que tienen lugar en el presente, se ubican en Año Diez. En cuanto a la edad, Si Batman y Superman debutaron con 24 ó 25 años, en estos momentos tendrían unos 34 ó 35, que dentro de lo que cabe no se aleja de los 29-30 eternos que tenían antes antes de Crisis. En cualquier caso, la edad de estos personajes también se mantiene estancada de forma artificial.

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