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El Universo DC en los años 90 (1)

Escrito por Raúl Peribáñez el lunes, abril 22, 2013 | lunes, abril 22, 2013


La década de los 90 nos trae buenos recuerdos a quienes la vivimos siendo niños -o adolescentes- y muy malos a los que ya eran maduritos en esto de los cómics de superhéroes. Es por esto que, personalmente, eventos como La caída del murciélago (traducción española de Knighfall) o La muerte de Superman, además de otros que tuvieron lugar en Marvel, como la saga del clon en Spiderman, me hacen recordar aquellos viejos y buenos tiempos. Es evidente que el factor nostalgia hace mucho, pero lo curioso es que cuando vuelvo a leer todos estos cómics ¡me siguen gustando! Pensando en ello he decidido lanzar esta  sección, donde repasaré sin orden ni sentido curiosidades de la época.

Una de las cosas que siempre me llamó la atención de los primeros años 90 era que se cambiaba los trajes "de toda la vida". En realidad, los superhéroes de DC ya habían modificado sus vestimentas en varias ocasiones a lo largo de su historia, pero en esta época el cambio era mucho más radical. No se trataba simplemente de que las orejas de Batman fuesen más o menos puntiagudas, que la capa de Superman se viese más o menos larga... No. Los cambios eran verdaderamente notables, tanto que algunos personajes casi parecían irreconocibles. Fijémonos en el caso de Batman: ahora, tenía una máscara que le cubría completamente el rostro, sus ojos eran de un rojo sangre, la parte superior del cuerpo estaba cubierta por toda esa armadura, usaba unos guanteletes que eran armas en sí mismos y sus propias manos eran garras, ya no llevaba calzonzillos azules, su capa tenía esas dos puntas alzadas que simulaban la pinta de un murciélago... Para postre, ¡bajo esa máscara ni siquiera estaba Bruce Wayne!

En los 90, parecía que los superhéroes habían llegado a un punto de maduración por el que era necesario un cambio. Después de tantas décadas al pie del cañón, cabía pensar que algunos superhéroes estaban agotados y que necesitaban que alguien les sucediese. Presumiblemente, Bruce Wayne debía tener unos 35-40 años y había vivido durante mucho tiempo una guerra por salvar la ciudad de Gotham. Cuando llegó el evento La caída del murciélago, los guionistas lo presentaron realmente agotado y cansado, tanto que cayó fácilmente ante Bane, quien lo dejó en estado parapléjico. Entonces, comenzó el proceso de renovación: el joven Jean Paul Valley, quien poco antes había sido introducido en La espada de Azrael, tomó la identidad de Batman y derrotó a Bane como Wayne no pudo. Además, Valley empezó a modificar ligeramente el traje... y para cuando terminó, parecía un Batman distinto. Primero fueron unos guanteletes, después una máscara completa, luego la cambió por un casco... En última instancia, su armadura se volvió rojiza. Y ya no hablemos de la actitud: a diferencia de Bruce Wayne, él no tenía reparos en usar la violencia e incluso provocó la muerte de un criminal. Tampoco era un Batman dispuesto a tener un Robin en su vida, por lo que Tim Drake tuvo que volar por cuenta propia. Era el Batman de los 90.

La primera vez que supe de estos acontecimientos fue mediante una sección de noticias. Recordemos que por aquel entonces los cómics de DC eran publicados por Ediciones Zinco y que en la última página de sus cómics en grapa se incluía una sección que adelantaba lo que venía de EEUU. En una de esas páginas se mostraba el "nuevo Batman" con un espectacular dibujo de Joe Kelly y se indicaba que algo podía haberle pasado a Bruce Wayne, que debajo de la máscara podía haber otro hombre... Como recientemente había muerto Superman -una noticia, por cierto, de la que se hizo eco los noticiarios de la televisión española-, yo pensé que igual también habían matado a Bruce. Algún tiempo después, en un número de Las aventuras de Batman -¡enorme serie!-, Zinco publicó ese mismo dibujo de Kelly para publicitar La caída del murciélago. Me recuerdo emocionado por saber de qué debía ir aquello. Por suerte, mi hermano compró el primer tomo estando en Valencia y yo encontré por casualidad el prólogo Batman: La venganza de Bane. Sin saberlo, la serie limitada La espada de Azrael, que recientemente la había comprado en el mercadillo del viernes, era también un prólogo de la saga. La pena es que el segundo tomo no pude conseguirlo, así que cuando Batman: Génesis mortal llegó a mi kiosko, lo compré sin más antes de que el tendero lo devolviese u otra persona lo comprase. En aquella época, lo comprabas ya o podías no volver a ver un ejemplar en muchos años. Así es que antes vi cómo Jean Paul Valley machacaba a Bane que a Bane machacando a Bruce Wayne. Pero a partir de ahí comencé a seguir Batman con regularidad; todo llegaba a mi kiosko y podía seguir las historias tomo a tomo, grapa a grapa... Fue una época bonita. Así es que aunque visto hoy en día puede parece que todo estos cómics son puro artificio, en los años 90 existía realmente la emoción por saber qué iba a pasar. Claro está que ahora somos lectores más experimentados y sabemos "que eso no durará", pero cuando eres un crío y encuentras un Batman tan cañero como este y un Bruce Wayne que tiene que recuperar "el manto del murciélago"... simplemente, mola. No había que darle muchas más vueltas.

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