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El mundo de Jack Kirby en manos de John Byrne

Escrito por Raúl Peribáñez el viernes, junio 07, 2013 | viernes, junio 07, 2013

En 1986 John Byrne se convirtió en el fichaje estrella de una DC Comics que iba a vivir uno de sus mejores momentos creativos. El autor inglés se ocuparía además de su principal personaje, Superman, dejando a un lado todo el material publicado hasta el momento y renovándolo de arriba abajo. Este encargo implicaba la serie Superman, pero también Action Comics, la cual se convertiría en una suerte de team-up donde Byrne podría tocar otros personajes del Universo DC. Los Nuevos Titanes, Green Lantern, Hawkman... fueron muchos los superhéroes que pasaron por estas páginas y que disfrutaron, aunque fuese de forma puntual, del arte de este dibujante. En concreto, los personajes creados por el mítico Jack Kirby estaban entre ceja y ceja de Byrne, dándoles prioridad ante otros. El interés por los personajes de "El Rey" era tal que con el paso de los años, cada vez que se ocupaba de una serie de DC, siempre hacía aparecer a alguno.

En noviembre de 1986 comenzó la publicación de Legends, una serie limitada de seis números ambientada en el Nuevo Universo DC post-Crisis que, pese a los cambios en la continuidad, todo lo tocante a los Nuevos Dioses seguía vigente, y Darkseid seguía haciendo de las suyas. Este fue el primer gran encuentro entre el artista y los personajes del Cuarto Mundo de Jack Kirby. Mientras tanto, en marzo de 1987, los números 3 de Superman y 586 de Action Comics, también estaban vinculados a este evento, por lo que la experiencia fue aun mayor. Es más, en estos cómics pudo tratar personajes que no iban a aparecer en Legends, como son Orión o Lightray, e incluso se dio el capricho de contar en boca de Superman el origen del Cuarto Mundo -dejando claro que los míticos cómics de "El Rey" eran intocables. En todos estos cómics disfrutamos de un Byrne en estado de gracia, capaz de poner a Superman en situaciones distintas a todo lo que se había hecho hasta el momento: las páginas de Clark Kent siendo perseguido por los rayos omega de Darkseid son, simplemente, espectaculares.

Seguidamente, en Action Comics nº 587 (abril de 1987), el autor insiste en los personajes de Kirby, esta vez en Jason Blood, el enigmático hombre que se convierte en el demonio Etrigan por culpa de una maldición milenaria y que generalmente se enfrenta a Morgana le Fay. En esta ocasión, Byrne utiliza uno de sus recursos argumentales preferidos: los viajes en el tiempo. Como veremos más adelante, esto es una constante en la obra de este autor.

En Action Comics nº 592-593 (septiembre-octubre de 1987) retoma a los personajes del Cuarto Mundo, concretamente a dos que no pudo dibujar en los episodios anteriores: Mr. Miracle y Big Barda. Además, crea un nuevo villano, Sleez, que procede de Apokolips y guarda relación con Darkseid. Esta historia es una de las más peculiares de las que cuenta John Byrne a lo largo de esta etapa, pues a través de Sleez pone a Superman en el rodaje de una película pornográfica con Big Barda. Uno de los momentos más hilarantes es cuando Darkseid aparece en el domicilio de Mr. Miracle y le entrega un vídeo que muestra a la esposa de este protagonizando una escena de cama.

Poco después, en el especialísimo Action Comics nº 600 (mayo de 1988), el autor reúne a Superman y Wonder Woman para tratar una posible relación sentimental entre ambos, contando con el entintado del gran George Pérez, quien por aquel entonces también se ocupa de la propia amazona. En las páginas de Wonder Woman, Pérez establece que los Nuevos Dioses surgieron de la energía liberada por una guerra de los Viejos Dioses, tal y como se explicaba al principio de New Gods nº 1 (febrero-marzo de 1971), pero que los Dioses Olímpicos en realidad son anteriores a ellos, solo que enmascararon su presencia hasta recuperarse del combate que habían tenido con los Titanes Míticos. Debido a esto, Darkseid consideraba erróneamente que los Dioses Olímpicos eran su descendencia. Más adelante, John Byrne retomará este asunto y cambiará la relación entre los dos panteones.

Después de una tener una pataleta con los responsables de DC Comics, John Byrne abandona su trabajo en esta editorial y vuelve a Marvel Comics, dejando así también el tratamiento de los personajes de Jack Kirby.

Ahora, antes de seguir, fijémonos en el detalle de la similitud entre lo que hizo John Byrne estos años y lo que vemos en la actualidad: Legends sirvió como plataforma para el renovado Universo DC haciendo uso de Darkseid, igual que recientemente se hizo lo mismo en Liga de la Justicia de Geoff Johns y Jim Lee. Pero es que hay más: la relación amorosa entre Superman y Wonder Woman fue tratada por Byrne y ahora, en esa colección, también se vuelve a tocar. Está claro que nuestro autor tuvo mucha visión a la hora de plantear las cosas.

Pero volvamos al tema. En 1991, John Byrne regresa a DC Comics para contar una historia sobre un personaje de Jack Kirby que aun no ha tenido la ocasión de tratar hasta el momento: OMAC. Lo hace además en un formato que está de moda en estos tiempos, el prestige, que es un comic con mayor calidad de papel e impresión, con la peculiaridad añadida de que va en blanco y negro -igual que la contemporánea Next Men-, utiliza tramas -como en Namor, the Sub-Mariner- y puede presentar escenas explícitas de violencia y sexo. Por si es poco, aquí Byrne se desmelena haciendo uso de lo que más le gusta: los viajes en el tiempo y los nazis. Aunque OMAC es más una historia de ciencia ficción que un comic de superhéroes, probablemente es una de las mejores obras de este autor de superhéroes. Esta serie limitada fue editada en español en OMAC (Planeta DeAgostini).

En septiembre de 1995, inicia su etapa en Wonder Woman a partir del número 101 de esta colección. Deja a un lado los personajes mitológicos de la etapa de George Pérez y las guerras de bandas de la etapa de William Messner-Loebs para centrarse en la faceta más superheroica de la amazona, y así es que el primer arco argumental lo dedica a la relación entre los Dioses Olímpicos y los Nuevos Dioses. Aquí, Byrne aclara que no, que los concebidos por Jack Kirby son previos a los griegos, que los Nuevos Dioses surgen del conflicto de los Viejos Dioses y que un pequeño rayo de energía cayó en las antigua Grecia, dando lugar a ese panteón de dioses. En esta historia, por cierto, Isla Paraíso es arrasada y queda en el aire una posible venganza por parte de las amazonas, un argumento que será retomado años después por Phil Jimenez.


En el segundo arco argumental en Wonder Woman entra en escena Morgana le Fay, la hechicera que ahora desea la juventud eterna y que para ello secuestra a varios personajes del Universo DC que poseen la inmortalidad: el Fantasma Extraño, el General Inmortius (un villano de la Patrulla Condenada), Vandal Savage, Arión, la propia Wonder Woman y, cómo no, Etrigan. Esta aventura no es ni mucho trascendental en la historia del demonio amarillo, pero sí es definitorio del declive que padece John Byrne como dibujante, cada vez más descuidado.

En paralelo a esto, en 1996, DC Comics publica una serie titulada New Gods que resulta un auténtico fiasco creativo, pues está planteada como el típico comic duro y agresivo de esta época, cuando a estos personajes les sienta mejor un enfoque clásico. Así es que a partir del número 12 se ficha a John Byrne -por suerte, aquí entintado por Bob Wiacek- y a Walt Simonson como portadista, dos apasionados del Cuarto Mundo de Jack Kirby y que, desde luego, si por algo se caracterizan es por hacer cómics "de los de siempre". La colección mejora considerablemente, pero es cancelada en el número 15 para ser reformulada en Jack Kirby's Fourth World, esta vez con entintado propio. Simonson sigue como portadista y de vez en cuando le echa una mano con las historias de complemento.

Entre Wonder Woman y Jack Kirby's Fourth World John Byrne escribe, dibuja y entinta más de 40 páginas al mes, demasiado para cualquier autor, y la calidad se resiente. Pero como sus editores no parecen tener queja, él va a la suya e incluso plantea su propio evento: Génesis. Siguiendo con la idea de que del combate final de los Viejos Dioses se esparció una energía por el universo, se explica que funciona como una goma elástica, que se estira y se estira hasta que irremediablemente tiene que retrotraerse. Si en principio esa energía implicaba solo a los dioses del Universo DC, Byrne va más allá y señala que el poder de muchos otros superhéroes también se debe a ello. Así es que cuando la energía vuelve a su punto de origen, personajes como el Capitán Marvel o Green Lantern pierden sus poderes. Con el paso del tiempo, esta arriesgada idea será ninguneada y no se volverá a hacer referencia a ello. Todo este material fue editado en español en Clásicos DC: El Cuarto Mundo de John Byrne (Planeta DeAgostini).

Con John Byrne teniendo el apoyo de DC Comics y el apogeo de los crossovers con Marvel Comics, sale un cruce bastante curioso: Darkseid vs. Galactus: The hunger. Además de estos dos personajes, Orión y Estela Plateada se ven las caras. Más kirbyrinano no podía ser este comic.

Durante este periodo, el guionista Grant Morrison también comienza a hacer uso de los Nuevos Dioses en las páginas de JLA, por lo que se produce un tira y afloja en silencio entre este autor y el de John Byrne. Orión y Big Barda se unen a la Liga de la Justicia y Darkseid aparece como gran villano en un par de ocasiones, mientras en las página de Jack Kirby's Fourt World el Dios Oscuro es atrapado en la Fuente.   

Cuando John Byrne deja Jack Kirby's Fourt World en el número 20 (octubre de 1998), su compañero Walt Simonson le pide que deje abierta la trama argumental de si Darkseid es realmente el padre biológico de Orión, algo que será tratado en la colección homónima de este autor. El autor británico vuelve ocasionalmente para echar una mano en forma de complementos. Esta colección también fue editada en español, en Clásicos DC: Orión (Planeta DeAgostini).

En 1999, escribe y dibuja una serie de viajes en el tiempo y realidades alternativas enmarcada en la línea Elseworlds (Otros mundos) titulada Superman / Batman: Generations, de la que salen dos secuelas, y entre otras cosas, no deja pasar la oportunidad de introducir a algunos personajes creados por Jack Kirby.

A partir de la primera década del siglo 21, la dirección de Marvel Comics reniega de este autor, mientras que DC Comics aun le da alguna que otra oportunidad. Así es que en mayo de 2005 aparece Blood of the Demon, un nuevo intento por parte de la editorial de explotar este personaje ideado por Kirby en manos de un autor que adora todo lo que creó "El Rey". Desgraciadamente, el poco apoyo del público lleva a la cancelación en el número 17 (septiembre de 2006). Desde entonces, el trabajo de Byrne para esta editorial se ha reducido drásticamente y todo su trabajo, incluso el del mismo Kirby, suprimido por una continuidad que se ha reiniciado con motivo del Nuevo Universo DC.

A la vista de lo explicado, apenas quedan unos pocos creados por Jack Kirby que no han sido utilizados por John Byrne (Kamandi, Atlas, los Challengers of the Unknown), habiendo contado el resto con la creatividad de este autor en un momento u otro.